Dar una respuesta tajante de sí o no sería absurdo después de una pandemia que tuvo de rodillas al mundo entero durante dos años. En algunos aspectos, sin duda, podemos decir que aprendimos las lecciones que nos dejó la pandemia, pero en otros estamos peor que en 2020.
Ahora tenemos más precaución al regresar de la calle y lavarnos las manos, al menos la mayoría de las veces. En ciudades como Quito gran parte de ciudadanos se mantiene con mascarilla en las calles y mantiene las medidas de seguridad.
Sin embargo, en otra arista no respetamos desde cosas simples como las flechas para caminar en un solo sentido en el supermercado o el centro comercial, hasta actuar con egoísmo y sin solidaridad frente a alguien cercano que sufre algún problema.
En Ecuador, tenemos pugnas entre políticos y al interior de las instituciones en las que parecen olvidar que recién estamos saliendo de una pandemia que causó miles de muertes en el país. Más que nunca se preocupan de sus interesas dando la espalda a los ciudadanos que los eligieron.
A escala mundial, el ataque de Rusia a Ucrania a traído problemas a gran parte del planeta que aún intenta recuperarse de la pandemia y que con los efectos económicos ponen en riesgo a más personas que pueden pasar a pobreza o pobreza extrema.
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